Tanta hiena riendo a carcajadas, predando nuestra gran felicidad
Hacer un análisis de las elecciones es algo absurdo a esta altura. Macri no representa el 51,4% del país, sin dudas. Simplemente el infundado odio al kirchnerismo pudo más. Pudo más que las asignaciones, que las paritarias dos veces al año, que los dos aumentos anuales a los jubilados, que la recuperación de las AFJP, que la expropiación de YPF, que la reestatización de Aerolíneas Argentinas, que la creación de AySA para el nuevo manejo estatal de las aguas, que la Ley de Medios, que el matrimonio igualitario, que la lucha contra los fondos buitre, que la Ley de Identidad de Género, que el régimen de empleadas domésticas (quienes por primera vez en la historia trabajan en blanco), que las jubilaciones para amas de casa y que tantos otros logros conseguidos en estos doce años.
El blinde mediático al candidato de la alianza Cambiemos y, en contraste, el constante ataque mediático al Frente Para la Victoria cumplió su cometido. Generó en la población una indecisión que acabó en lo que ya todos sabemos. Ese odio que se generó los llevó a tomar decisiones en esa condición: la del enojado. Nunca se toman buenas decisiones si se toman enojado.
Algunos dicen que resta ver qué sucede en los próximos cuatro años. Yo no lo pienso así. No es momento de sentarse a ver qué pasa. Es momento es dejar el alma en cada bocha. Es tiempo de estar. Tiempo de militar más que nunca, de seguir haciendo historia, esta vez desde otro lugar. Ya no siendo el Estado, adquiriendo derechos. Esta vez siendo la oposición, siendo la resistencia. Siempre resistir. Hay futuro, porque somos presente. No dejemos que nos saquen eso. Volveremos.
Hacer un análisis de las elecciones es algo absurdo a esta altura. Macri no representa el 51,4% del país, sin dudas. Simplemente el infundado odio al kirchnerismo pudo más. Pudo más que las asignaciones, que las paritarias dos veces al año, que los dos aumentos anuales a los jubilados, que la recuperación de las AFJP, que la expropiación de YPF, que la reestatización de Aerolíneas Argentinas, que la creación de AySA para el nuevo manejo estatal de las aguas, que la Ley de Medios, que el matrimonio igualitario, que la lucha contra los fondos buitre, que la Ley de Identidad de Género, que el régimen de empleadas domésticas (quienes por primera vez en la historia trabajan en blanco), que las jubilaciones para amas de casa y que tantos otros logros conseguidos en estos doce años.
El blinde mediático al candidato de la alianza Cambiemos y, en contraste, el constante ataque mediático al Frente Para la Victoria cumplió su cometido. Generó en la población una indecisión que acabó en lo que ya todos sabemos. Ese odio que se generó los llevó a tomar decisiones en esa condición: la del enojado. Nunca se toman buenas decisiones si se toman enojado.
Algunos dicen que resta ver qué sucede en los próximos cuatro años. Yo no lo pienso así. No es momento de sentarse a ver qué pasa. Es momento es dejar el alma en cada bocha. Es tiempo de estar. Tiempo de militar más que nunca, de seguir haciendo historia, esta vez desde otro lugar. Ya no siendo el Estado, adquiriendo derechos. Esta vez siendo la oposición, siendo la resistencia. Siempre resistir. Hay futuro, porque somos presente. No dejemos que nos saquen eso. Volveremos.
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