Yo sé que vos, como sos, como te creés, sostenés que no existe satisfacción mayor que la de mostrarte a vos que podés ser aún mejor. Así que dejame contarte un cuento, a ver si quizás así entendés el quid de la cuestión, y prometo ser extremista, una vez más, para vos, que amás los extremos. Para vos, que te amás, dejame proponerte algo. Imaginate vos, en un nido. Imaginate desprotegido, como te gusta decirte. Imaginate víctima, que es el lugar en donde adorás acomodarte. Imaginate siendo así, tal cual sos, y dejame contarte un cuento. ¿Qué me decís, si te digo que hoy es el día perfecto? Si te digo, a vos, víctima desprotegida, pichón en un nido en la copa más alta del árbol más alto, que hoy es el día perfecto para dejar de ser un pichoncito más en este nido de buitres carroñeros, donde las lombrices tomaron conciencia de que no son simples víctimas de los puntiagudos picos de tus pares, ni son menos que los mismos buitres que las condenan a una muerte indigna y aterradora. Contame qué pensás si te digo, a vos, pichón desprotegido, que hoy tenés la oportunidad inmejorable para entender que esas lombrices forman parte del mismo ecosistema que habitás y, ¿por qué no?, si te digo que también tenés la posibilidad de mostrarle a tu retorcido ego que la lombriz no es un bien de consumo, sino otro par. Imaginate así, y respondeme qué pensás si te cuento que hoy podés decirle basta a la cacería de la que vulgarmente formás parte y, por el contrario, comenzar a formar parte del colectivo de pichones que se alzaron contra el nido que los cobijaba para ser un buitre más, y emprender el viaje que te acerca a la libertad que tanto pedís. Así te gusta escucharlo ¿no? Siendo protagonista. ¿Te gusta ser protagonista? ¿Te gusta ser revolución? Contame, entonces, qué se te ocurre si te digo que hoy podés alzar el vuelo.
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